Hoy analizamos el amor a una mujer en la poesía de Juan Paredes Carbonell (+) y Horacio Alva Herrera (+), escritores de La Libertad. Desde un enfoque comparativo, se examina la concepción del sentimiento amoroso, su relación con la memoria y el tiempo, el papel del paisaje marino y las diferencias estilísticas de ambos. Nuestro estudio demuestra que, aunque comparten sensibilidad humanista y filiación marina, sus aproximaciones al amor revelan matices distintos: en Paredes Carbonell predomina la dimensión vivencial y reflexiva (Biografía del amor sin nombre, 1963), y en Alva Herrera se impone una estética evocativa y melancólica (Cantos de mar y soledad, 1964).
Introducción
Desde la impronta existencial de César Vallejo hasta la narrativa social de Ciro Alegría, el amor es relevante como categoría estética y ética. Sin embargo, en Paredes Carbonell (Salpo) y Alva Herrera (Pacasmayo) el tratamiento del amor adquiere tonalidades menos trágicas y más intimistas. El objetivo de nuestra investigación es examinar comparativamente cómo ambos poetas configuran el amor como experiencia literaria, identificando convergencias y divergencias en su enfoque temático y estilístico. Iniciamos de la hipótesis de que, si bien ambos comparten una sensibilidad regional y una voluntad comunicativa, difieren en la construcción simbólica y tonal del sentimiento amoroso.
Marco teórico
El análisis se sustenta en tres perspectivas complementarias. En la primera, el amor como categoría estética: desde la tradición lírica occidental, el amor ha sido concebido como experiencia subjetiva que articula emoción, memoria y lenguaje. En la modernidad literaria, el sentimiento amoroso se desplaza de la idealización romántica hacia una introspección más compleja, donde confluyen temporalidad, pérdida y reflexión. En la segunda, literatura de La Libertad y construcción identitaria: la literatura liberteña no se limita a describir un espacio geográfico; constituye un proceso de simbolización del territorio y de la experiencia cultural. En la tradición departamental, el paisaje —costero o andino— funciona como correlato emocional y como elemento configurador de identidad. Y en la tercera, memoria y temporalidad en la escritura: la evocación amorosa suele estructurarse desde la distancia. El recuerdo transforma la experiencia inmediata en materia estética. Así, el amor no se presenta únicamente como vivencia presente, sino como reconstrucción subjetiva.
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Desarrollo y análisis comparativo
En lo que corresponde a la concepción del amor, en Paredes Carbonell, este se presenta como experiencia humana y cercana. Predomina una dimensión testimonial donde la vivencia personal se transforma en reflexión serena (Sabes, / la mar tiene sus lágrimas / como las tuyas /. Yo bebí una vez / el llanto de la mar / y era como el llanto tuyo), el sentimiento no es exaltado, sino asumido con madurez. En contraste, Alva Herrera privilegia la evocación lírica. El amor aparece melancólico, como presencia que se revive en la palabra poética. Su tratamiento tiende a una atmósfera contemplativa (Tu corazón silente como una flor segada, /como náufraga barca, como troza de olvido… / y yo, girón de nieve, camino atardecido).
En lo concerniente al amor y tiempo, en Paredes Carbonell el tiempo introduce una distancia reflexiva que permite comprender el amor como parte del aprendizaje vital. La nostalgia es sobria, sin dramatismo excesivo. En Alva Herrera, el tiempo intensifica la sensación de pérdida. La memoria adquiere tono elegíaco, y el amor se percibe como ausencia que resuena en el presente.
En cuanto al amor y paisaje, en Paredes Carbonell el paisaje actúa como contexto emocional que acompaña la experiencia humana. En Alva Herrera, el paisaje se convierte en símbolo; no solo describe, sino que refleja el estado interior del sujeto lírico. Finalmente, si consideramos el lenguaje y estilo, Paredes Carbonell opta por una expresión clara y directa, privilegiando la comunicación con el lector. Su estilo es sobrio y equilibrado. Alva Herrera, en cambio, desarrolla mayor musicalidad y riqueza de imágenes, inclinándose hacia una expresión más lírica y sugerente.
Discusión
La comparación permite advertir que ambos autores representan una vertiente de la tradición liberteña caracterizada por la humanización del sentimiento amoroso y la búsqueda de cercanía comunicativa. No obstante, sus diferencias revelan dos modos complementarios de abordar el amor: como experiencia vivida y reflexionada (Paredes Carbonell), y como evocación estética y melancólica (Alva Herrera). En ambos casos, el amor deja de ser mera temática romántica para convertirse en espacio de construcción identitaria y memoria cultural.
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Conclusión
Nuestro análisis comparativo demuestra que Paredes Carbonell y Alva Herrera, aunque comparten un horizonte marino y humanista, configuran el amor desde perspectivas distintas. En el primero, predomina la vivencia transformada en reflexión madura; en el segundo, la evocación lírica y la atmósfera melancólica estructuran la experiencia amorosa. Ambos autores enriquecen el tratamiento del amor al ofrecer miradas complementarias que integran memoria, paisaje e identidad. Hay que releerlos.
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