¿Puede una medida como el estado de emergencia, que de momento no da resultados en la tarea de disminuir la criminalidad en el país, poner fin a una crisis humanitaria como la que se que está gestando en la frontera entre Perú y Chile? Si bien son dos situaciones totalmente opuestas, la respuesta automática del gobierno fue anunciar que se evalúa declarar en emergencia la zona limítrofe de Tacna y Arica. Parece que estamos ante un Ejecutivo que ante los problemas, recurre a la vieja confiable y a los aspavientos de un presidente con voluntad y buenas intenciones.

Sí, José Jerí al menos habla y se muestra. En comparación con la anterior mandataria que vivía concentrada en banalidades, el actual mandatario respira y ya hizo más que Dina Boluarte, pero eso tampoco es un mérito, al menos en el mediano y largo plazo.

Ahora el Gobierno tiene un problema humanitario entre manos y saludamos que esté dispuesto a afrontarlo de inmediato. Sin embargo, creemos que eso va más allá de declarar el estado de emergencia. Además, se trata de una situación de interés bilateral.

Perú y Chile tienen que sentarse a conversar para buscar una salida política a una situación que solo se seguirá agudizando. En este caso, al igual que con la delincuencia, la emergencia de por sí, no es la solución.

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