La nueva apertura del presidente Balcázar para buscar financiamiento internacional que garantice la ejecución de la Nueva Carretera Central (NCC) en los plazos previstos, representa una decisión indispensable y urgente. La reciente resolución del contrato Gobierno a Gobierno (G2G) y los más de 400 días de retraso acumulado, han encendido las alarmas en el centro del país. Para más de 11 millones de peruanos en regiones como Junín, Huancavelica, Huánuco, Pasco y Ucayali, postergar esta obra no solo significa un incalculable perjuicio económico, sino también el riesgo inminente de un desborde de conflictos sociales ante una deuda histórica desatendida.
Como líderes regionales, comprendemos que el Marco Macroeconómico Multianual exige disciplina y una consolidación fiscal rigurosa. Sin embargo, la austeridad no puede ser sinónimo de parálisis. Frente a modelos tradicionales que han fallado, como las Asociaciones Público-Privadas (APP) —cuyo costo podría dispararse a más de 40,000 millones de soles por la cobertura de riesgos— y más años en la ejecución, proponemos una solución técnica, responsable y alineada con la visión del nuevo gobierno: una obra pública financiada por Bonos Soberanos y blindada mediante la constitución de un Fideicomiso Macro-Regional.
Este actuaría como un vehículo financiero autónomo que aislaría los recursos de la inestabilidad política que se vive en el país, asegurando el Fast Track necesario para iniciar las obras en 2026 y su culminación antes del 2033. ¿Cómo lograr este financiamiento internacional sin romper la regla fiscal? Aprovechando nuestra sólida calificación crediticia para que el MEF emita Bonos de Infraestructura o Bonos Verdes Soberanos a 40 años, titularizando los ingresos futuros de peajes y un porcentaje del canon de nuestras regiones.
Señor presidente, el mensaje desde la Macro Región Central es contundente: la NCC es irreversible. La constitución de este fideicomiso es una decisión de Estado que asegura los desembolsos anuales necesarios, sin golpear el déficit del año en curso. Es hora de activar este mecanismo, proteger el grado de inversión y evitar un mayor daño económico a nuestras regiones. Cumplamos con el Perú.




