El domingo último en Correo Lima titulamos en portada Operación Maquillaje, en alusión a los intentos de Roberto Sánchez y Juntos por el Perú por “suavizar” su mensaje estatista y cavernario, alejarlo de su radicalismo mostrado en primera vuelta y hacerlo más digerible al “centro” y al votante limeño, para lo cual ahora afirman que en caso de ganar respetarán la autonomía del Banco Central de Reserva (BCR) y mantendrán alejado de gobierno al criminal de Antauro Humala.
Bueno, en el debate de equipos técnicos del domingo por la noche ha quedado claro que la intención del partido de izquierda radical es esa: ocultar bajo la alfombra el nefasto plan de gobierno estatista que está presentado por escrito, y mostrarse como gente ecuánime y centrada que busca atraer inversión privada, que no hará expropiaciones, que respetará los contratos ley, que no colisionará con las reservas y que mantendrá la estabilidad económica.
Fue muy gracioso ver a Pedro Francke, el exministro de Economía y Finanzas de Pedro Castillo, afirmando que en su gestión de seis meses hubo crecimiento y generación de 300 mil puestos de trabajo, cuando todos saben, tal como se lo recordó Luis Carranza, de Fuerza Popular, que esas cifras fueron por el rebote de la devastación generada por la pandemia. Así cualquiera. También parecía una ironía que el representante de Juntos por el Perú nos hable de atraer inversión, cuando su líder está haciendo campaña al lado de Antauro Humala y sus etnocaceristas.
Cualquier extranjero o despistado que hubiera escuchado al equipo de Juntos por el Perú, habría creído que estaba ante un partido de “centro izquierda” o hasta de “centro”, pues lo exhibido en la noche del domingo no tenían nada que ver con lo que realmente son: una agrupación comunista que no cree en la libertad económica ni la propiedad privada, y que trae en sus filas incluso a gente extremista vinculada a grupos armados como Sendero Luminoso y el MRTA. ¿Lo van a negar?
Lo que hemos visto en el debate de equipos técnicos ha sido una burda operación de maquillaje para sorprender a quienes quieran dejarse sorprender por una manga de radicales farsantes que para ganar votos más allá del ámbito rural, están ocultando sus planes nocivos para cualquier país, que sin duda alguna tratarán de imponernos en caso de ganar. Por último, a esos “técnicos” vistos los mandan a sus casas en tres meses y ponen agente como Iber Maraví o César Tito Rojas, de pasado “explosivo”. Ya lo vimos con Castillo.




